Rescatistas, familiares y voluntarios trabajan sin descanso entre escombros para localizar supervivientes de los terremotos que sacudieron Venezuela hace más de tres días, dejando cerca de 1.500 muertos y decenas de miles de desaparecidos. La esperanza de encontrar personas con vida disminuye tras más de 90 horas del doble sismo de magnitudes 7.2 y 7.5, entre los más devastadores en América Latina. El balneario La Guaira, a 40 kilómetros de Caracas, luce como una zona de guerra con decenas de edificios colapsados. Los trabajos avanzan con apoyo de brigadas internacionales, aunque la población manifiesta su frustración por la limitada respuesta gubernamental. El último reporte oficial indica 1.430 muertos y 3.238 heridos, mientras la ONU calcula unos 50.000 desaparecidos. La ONU estima cerca de siete millones de damnificados y daños materiales por 6.700 millones de dólares. Los hospitales y servicios públicos están severamente afectados por la crisis económica. Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares y el envío de dos buques de guerra. Venezuela ha recibido ayuda de 24 países con más de 2.700 rescatistas y 521 toneladas de suministros humanitarios. Un bombero australiano que viajó desde Miami señaló la situación como caótica y desorganizada.